Correo electrónico para amantes

Fragmento de la novela por Beatriz Salcedo-Strumpf

Me apresuro a contestarle:

“Antonio:

¡Qué frío te sentí en tu último mensaje! También tengo que decirte que me decepciona mucho que no valores a las escritoras hispanas. Lo quieras o no hay escritoras iberoamericanas excelentes y la calidad de su escritura es muy apreciable, y no volveré a repetir sus nombres. La razón por la cual las mujeres no hemos avanzado en este campo y en otros, es porque  históricamente se nos ha sometido al espacio doméstico. Y cuando ha tenido la oportunidad de educarse ha sido con mucho esfuerzo. Te lo digo por experiencia. Bien decía la Woolf: “La independencia intelectual depende de cosas materiales. La poesía  depende de la libertad intelectual. Y las mujeres siempre han sido pobres, no sólo por doscientos años, sino desde el principio de tiempo. Las mujeres por consiguiente no han tenido la menor oportunidad de escribir poesía. He insistido por eso en la necesidad de tener dinero y un cuarto propio.” Como ves, lo expresa mejor ella que yo.

Mira, yo sólamente puedo leer o escribir cuando he terminado la infinidad de labores en casa, además de mi trabajo en la universidad. Muchas de mis amigas ni siquiera han podido ejercer su profesión por tener que atender a las necesidades del hogar. No pienses que estoy en contra de hacer estos quehaceres, pero debe haber más igualdad en la ejecución de estos menesteres. Es decir los hombres deberían ayudar en las faenas domésticas. Sé que son cuestiones culturales muy arraigadas  en nuestro medio, pero con la ayuda y el apoyo de los miembros de la familia se puede tener éxito, reconozco que es casi una utopía, pero no un  imposible.

Y añado, de la misma manera se nos asignado el cuidado de los hijos y se nos valora por los varones que le demos a la sociedad. Es evidente que la ideología machista existente en la actualidad y el sistema patriarcal actual en que vivimos. Lo que me enfurece de todas estas cuestiones  es que no existe igualdad en nuestra cultura y ni hablar del doble estándar que tenemos que tolerar las mujeres. Lo más triste de la situación es que existen mujeres machistas y misóginas. Ellas ayudan a la proliferación del sistema patriarcal, pero no las culpo del todo.

Primero, alguna de ellas no han tenido la oportunidad de trascender su espacio y por lo tanto, ellas piensan que es el único modo de vivir, de ser. Sobre el doble estándar, yo recuerdo incidentes cuando era adolescente. Por ejemplo mis hermanos podían darse el lujo de entrar, salir y llegar a casa a cualquier hora, pero esto era una prohibición para mí. La hora de llegar a mi vivienda era a las nueve de la noche. Sobre el aspecto sexual debía mostrar a mi madre cada mes la ropa íntima manchada de sangre. De esta manera le comprobaba que no me encontraba embarazada. Era obvio que mis hermanos no tenían nada que mostrar ni verificar.

Te contaré ua anédota. Un día temprano me dirigía al gimnasio donde trabajaba. Siempre solía caminar a éste debido  a la cercanía con mi casa. De pronto un chico de quince o dieciséis años trató de jalarme mi falda. Yo le grito fúrica que me suelte y me le zafo corriendo a lo que mis piernas dan. Por fortuna o desafortuna pasaba la policía y me preguntó:

“¿Qué te pasa muchacha que estás tan palida?” Le contesté que aquel mocoso que va allá quiso violarme. Me ordena que suba al coche y lo mismo hace jovenzuelo. Nos llevan a la jefatura y al llegar otro policía me vuelve a pedir que le cuente el incidente. Su respuesta me dejó petrificada: “Jovencita, si usted no trajera esa minifalda, el joven no la hubiese ni mirado”. Yo guardé silencio y lo único que deseaba era abandonar un espacio misógino.

Del mismo modo te puedo comentar sobre mis amigas . Muchas han tenido que dejar su profesión porque sus labores en casa no les permiten  hacer más o simplementesus esposos no les permiten trabajar. O si el marido es ‘ bondadoso’ le autoriza laborar, pero él deberá asegurarse que por ningún motivo vaya a descuidar las necesidades de sus hijos y mucho menos las de él. Estas acciones me revuelven la bilis. Reconozco que son cuestiones culturales muy arraigadas, pero con el apoyo, entendimiento y raciocinio de todos los miembros familiares se pordría mejorar la situación de la mujer.

Pues, te dejo porque mis quehaceres en casa me llaman.

Saludos,

La Maga.”

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